Una rubia fue a la sala de urgencias con la extremidad de su dedo índice izquierdo explotado.
“Cómo sucedió esto?” el doctor preguntó.
“Bien intentaba cometer suicidio,” la rubia contestó.
“Intentando cometer suicidio tirando a su dedo?”
¡“No tonto! Primero puse el arma en mi pecho y pensé, `Apenas pagué $6.000 dolares por estos, 'entonces yo lo puse en mi boca y pensé, ´Apenas pagué $4.000 para conseguir mis dientes fijados. 'Entonces puse el arma en mi oído y pensé, `que éste va a hacer un fuerte ruido, 'así que puse mi dedo en mi oído antes de que tirara del disparador.”